¿La invención, no es creación o si? La pregunta acarrea una exenta historia cuando se plantea el tema de invención y ‘desarrollo’ para mejorar la vida o en otras palabras take it easy. Excéntricos muchachos de la ciencia británica crearon una muestra de sangre de plástico, con posibilidades de sustituir a la sangre real en caso de emergencias.
La sangre cumple con muchas tareas, entre las cuales se cuenta transportar una multitud de nutrientes, hormonas y residuos, defender al cuerpo de las infecciones y prevenir las hemorragias. En cuanto al transporte del oxígeno y de su contraparte, el dióxido de carbono, de esto se encarga la más importante de las proteínas de la sangre: la hemoglobina. Recientemente se ha demostrado que esta última también se encarga del transporte del óxido nítrico, lo que se traduce en la regulación de la presión sanguínea.
Consecutivamente se piden donantes de sangre, los accidentes se suden y la necesidad es estable. Ahora la pregunta que surge al escuchar, que algo fue inventado es cual fue la motivación que llevó a estos científicos a pensar en esa invención. En un artículo de The Guardian publicado el 10 de mayo en la versión online, se explica algo al respecto de este cuestionar, explica que la innovación estuvo a cargo de profesionales de
Como se puede ver el objetivo es claro, pero es irremediable que no surjan paradojas éticas, religiosas, sociales y de configuración de las actitudes del accionar humano. Creo que es innecesario por el momento empezar a enumerarlas, pero creo que el campo que encontrará la sangre artificial y no me refiero al campo de batalla que fue su principal fuente de inspiración sino lo que se vaya a configurar mas allá de las fronteras de la guerra.
Lance Twyman, Doctor por
Figura de moléculas
“Estamos realmente expectantes ante el potencial que ofrece este producto, sobre todo por el hecho de que puede salvar muchas vidas”, expresa Twyman que lleva tiempo intentando crear moléculas que imiten la naturaleza y ha encontrado las porfirinas, moléculas huecas de forma cuadrada que se combinan con metales como el hierro. Así mismo, aunque la hemoglobina de los glóbulos rojos contiene porfirina basada en hierro para poder captar el oxígeno en los pulmones, transportarlo y liberarlo en los tejidos, la porfirina no funciona sola, ya que acaba por reaccionar con el oxígeno en lugar de enlazarse simplemente a él. Por esa causa, Twyman explica que es necesario combinar la química de la porfirina con la química de polímeros para obtener una molécula que imite la hemoglobina.
La estructura tiene forma de árbol tras cinco años de desarrollo, autoensamblando la porfirina con monómeros Twyman ha logrado una molécula similar a la hemoglobina en forma y tamaño y que, además, ofrece el entorno adecuado alrededor del núcleo de la porfirina para que se enlace el hierro y libere el oxígeno. El aspecto de esta sangre artificial es el de una pasta de color rojo oscuro, con la consistencia de la miel y soluble en agua.
Al escuchar sobre sangre artificial siempre llama la atención la duda de que si puede haber contraindicaciones, ya que el hecho de poner sangre en este caso plástica en el cuerpo, suena arriesgado. Twyman señala que las porfirinas son naturales. Según él, el componente polimérico sería ignorado por sistema inmunológico del cuerpo humano y existen usos médicos en la actualidad que reafirman su postura; sin embargo, de momento, su experimento se limita a tubo de ensayo.
En la historia de las investigaciones de sustitutos de la sangre es larga la lista de sustancias y los líquidos puestos a prueba en la búsqueda de la sangre artificial. Recién a mediados del siglo pasado la investigación adquirió algo de seriedad. Hoy podemos ver que han cambiado las cosas resta ahora saber cual será el cause de estos estudios científicos. Actualmente, se está desarrollando una segunda generación de moléculas para realizar una investigación más rigurosa y, si todo va bien, el uso en humanos podría ser lo siguiente. Otros investigadores se muestran escépticos al respecto y señalan que todavía queda mucho por investigar antes de poder afirmar nada.
Igualmente, lejos de las intencionalidades de las investigaciones vale decir que por año se trasvasa el equivalente aproximado a 54 piletas olímpicas de sangre en todo el mundo. Suman ya tres millones las personas que se contagiarán el SIDA por una transfusión con sangre infectada aunque los controles siguen mejorando poco a poco en todas partes.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario